... Y de la voz rota de Bruce, sonaba en mi cabeza
sábado
jueves
E pluribus unum
Tal vez encontrando el rumbo al que dirigirme
llegue al lugar
en el que quiero estar.
Que no es otro más que aquel,
donde pueda ser la misma que soy...
a tu lado,
cuando estoy sin ti.
viernes
La plenitud de la ternura
He aprendido que,
la soledad no es más que un punto de vista,
del cual surgen, en ocasiones,
posibilidades de redención
impensables , absurdas
e irracionales ..
perceptibles solamente por aquellos
que son capaces anteponer
la emoción a la lógica,
y se arriesgan a perder la compostura
ante un instante turbador,
de los que llegan a nuestras vidas
cuando estás esperando
a que pasen otras cosas...
Hasta confundir los momentos
descubiertos en sueños adolescentes
con el recuerdo
de la vida entera compartida
en una noche.
domingo
Sinuosa cercanía
No basta con mirar, al ver lo aparente. Hay que interpretarlo.
Desnudar el significado de los argumentos que se presentan ante nosotros, intentando hallar en cada caso,el hueco por el que puedan escaparse tal vez, impensables revelaciones ocultas tras señales aparentemente cercanas.
Y vivir con la seguridad de que jamás conseguiremos entenderlo todo. Porque siempre habrá una verdad diferente para cada uno de los observadores que se encuentren frente a una misma realidad.
Plural, tal vez, desconcertante...personal y misteriosa.
Entendible sólo por quienes hablan el mismo idioma. Sea cual sea. Estén donde estén.
Entendible sólo por quienes hablan el mismo idioma. Sea cual sea. Estén donde estén.
jueves
miércoles
lunes
Vuelan los sueños
Y recorren el tiempo a la espera de encontrarse con los deseos
que un día tuve.
Melancólicos y nostálgicos, mecen en el aire viejas canciones
y eluden realidades que alguna vez pensé tangibles.
Sólo el calor de la primavera volverá a hacernos compartir
ilusiones futuras y veleidades caleidoscópicas.
Infinitas noches de estrellas
perdidas en algún lugar imposible, que sólo existe
en el mundo interior de cada uno de nosotros.
Vuelven los miedos a resurgir
con bravura desconocida,
del interior recóndito que había olvidado.
Y ya no sé si caída de nuevo,
seré capaz de volver a levantarme.
domingo
Enemiga mía
Lo más difícil no es estar desnuda frente al mundo,
sino aceptar que hay noches en las que no encuentras lugar
donde sentirte protegida.
de ti misma...
miércoles
Ars erotica
Si me preguntas por qué no dejo de acariciarte, responderé que mi amor se desborda y sobre tu cuerpo se convierte en arte.
lunes
Quebranto
Ante el miedo al sufrimiento establecemos barreras invisibles pretendidamente infranqueables, y ese escudo nos protege de los vientos que arrastran oportunidad y circunstancias.Convencidos de que se puede vivir al abrigo del temporal, terminamos por abrir puertas donde creíamos que sólo había ventanas, y por ellas se cuelan en ocasiones gatos callejeros que terminan por encontrar albergue en algún rincón escondido, cerca del fuego del hogar.
Cuando nos damos cuenta de que han invadido nuestro territorio, tomamos resuello intentando recordar la vida antes de que el azar o el riesgo decidiesen incorporar un nuevo huésped en nuestra casa, y un nuevo afecto en nuestro corazón.
Y al darnos cuenta de la fragilidad de la memoria, preferimos mirar hacia delante, acariciando su espalda.... suave y mimosa, y abrazar futuros, con la mente puesta siempre en los momentos compartidos; convencidos de que no hay mejor cobijo que el calor de quien te hace sentir en tu hogar, con su única presencia... estés donde estés.
domingo
The lock
Frente al mundo imaginado que amanece tras los cristales, surgen ideas que entremezclan música y sal. Y escondo en invisibles arcas del hogar que fue mi casa, las cosas importantes que sólo yo sé que allí están, para que nadie las encuentre; acaso para que nadie sepa que las tengo y que me importan. Hubo un tiempo en que no existían horizontes, ni el sol llegaba al rincón en el que me quedé dormida. Me acostumbré a la oscuridad implícita del hermetismo y la desconfianza. De la apatía y el miedo.
Descubrí que a oscuras es más fácil tropezar, pero la ignorancia se escondía tras la justificación innecesaria, y para cuando quise darme cuenta, ya estaba acomodada entre la indecisión y el cinismo.
Nunca he estado tan desnuda como cuando perdí el miedo a equivocarme otra vez. Ni fui tan vulnerable como la noche en que dibujaste en mi cuerpo el mapa de las emociones acumuladas en la ausencia. Y ahora que ya no existen llaves, ni puertas, ni oscuridad... sigo sin saber por qué el amor se escribe siempre con lágrimas.
jueves
Pecados capitales.- La envidia
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domingo
Acostumbrarse?
Tenemos una nueva compañera de piso. Se presentó sin avisar y ha venido para quedarse; se escondía tras la dulzura de un niño y no dio señales de su existencia hasta que un pediatra la pilló desprevenida en una prueba irrefutable: un análisis capilar de sangre que determinó su presencia, y desde ese momento nos dejó claro que se iba a convertir en una más entre nosotros.
Para vivir escogió a mi hijo. No me extraña, claro, si yo hubiese sido ajena a la situación personal que nos une, también lo habría elegido como compañero de por vida: es inteligente, divertido, cariñoso, avispado y vital... solidario, empático y fantástico amigo. Es normal que lo prefieran. Yo también lo haría.
Pero claro, esta nueva realidad, no esconde un proceso de aceptación que lleva un cierto tiempo. Porque en el fondo es eso; aceptación de la nueva realidad, ya que no tengo muy claro que llegue a acostumbrarme -como dice todo el mundo por ahí- al hecho de que la vida de mi hijo tiene que transcurrir pendiente de sus niveles de glucosa y pegado a una pluma de insulina. Soy consciente de que el autocontrol y la medicación son fundamentales en su calidad de vida, y por eso -sólo por eso- aprenderé a aceptarlo y a sobrellevar las cosas con cierta entereza y todo el coraje del que pueda hacer acopio. Pero acostumbrarme.... acostumbrarme a ver a mi hijo enfermo, eso ya es mucho decir.
Yo no quiero acostumbrarme a nada distinto de lo que ya tenía. No quiero tener miedo de si está hipo o hiperglucémico, no quiero despertarlo a las 4 de la mañana para obligarlo a comerse una manzana... no quiero que vaya al colegio pendiente de la inyección de las 11.30... no quiero que cuente raciones de hidratos de carbono para comer, no quiero fraccionarle la merienda ...
No quiero verlo llorar porque sus amigos toman pan con chocolate y él una pera... no quiero, simplemente no porque no puedo.
Así que, por favor, que nadie me diga más veces que los niños se acostumbran con facilidad a estas cosas, o me estallarán los ojos. Como esta mañana, cuando tras la última anotación en la libreta, al ver que me faltaban datos de las comidas de ayer, mi hijo se derrumbó sobre mi hombro llorando y preguntándose por qué le había tocado a él... y pidiéndome perdón por lo mucho que le cuesta no sucumbir a lo que él llama "tentaciones muy difíciles". Aún encima el pobre se siente culpable de no ser perfecto... ¡Sólo me faltaba eso!
El tiempo, la costumbre y la vida misma conseguirán que nos adaptemos a vivir con normalidad con esta compañera que no pedimos tener entre nosotros, pero que nos ha escogido como familia residente... lo haremos, seguro.
Pero no me acostumbraré jamás a ver a un niño sufrir, por algo que no comprende ni comparte... ni a una madre desmoronarse porque no puede darle a su hijo, lo que tienen los demás, simplemente porque "no le conviene" ni de forma puntual...
La vida es una tremenda putada a veces.
Y a nosotros, nos ha tocado -esta vez- compartir la nuestra con esta inquilina indeseada a la que no encontramos forma de echar.
lunes
Ítaca
He aprendido que, por largo que sea el camino,
otros fueron capaces de recorrerlo antes,
y muchos más lo harán después.
Ahora es mi momento...
y no estoy sola.
Viajan conmigo mis recuerdos,
mis experiencias
y mi pasado.
Pero sobre todo,
junto a mi vas siempre tu.
Y no necesito más razones para
seguir adelante,
que el hecho mismo de
poder caminar
a tu lado...
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